Al leer los textos sobre “qué es ciencia”, lo que más me ha
llamado la atención es la idea de que la ciencia no es solo un conjunto de
resultados publicados, sino un proceso organizado para producir, filtrar y
utilizar información fiable. Esta forma de entenderla encaja muy bien con mi
experiencia como profesional de Enfermería y con el tema de mi tesis, centrada
en la efectividad de Nirsevimab para prevenir hospitalizaciones por virus
respiratorio sincitial (VRS) en lactantes de Extremadura.
Los materiales insisten en que hoy se publica tanto que
ningún investigador puede abarcarlo todo. Por eso aparece esa “actividad
intermedia” que selecciona, analiza y difunde únicamente la información
relevante. Esa actividad, la información y documentación científica, se ha
convertido en una disciplina con entidad propia, con sus métodos y sus
criterios. Me resulta muy sugerente pensar que mi tesis no solo “hace ciencia”
en el sentido de generar datos, sino que forma parte de ese sistema que permite
que otros clínicos, gestores y responsables de salud pública accedan a
resultados que pueden cambiar decisiones concretas, como la introducción de Nirsevimab en la población lactante.
Otra idea que me parece clave es el carácter cíclico de la
información científica. Los conocimientos nacen en la investigación, se
comunican a través de artículos, tesis o informes, pasan por servicios de
información y documentación, y finalmente se convierten en innovaciones o
nuevas políticas que vuelven a la práctica clínica. En el caso del VRS, la
decisión de utilizar Nirsevimab como medida preventiva poblacional se apoya
precisamente en esa cadena: estudios previos, evaluación por comités técnicos
y, por último, la implantación en contextos concretos como Extremadura. Mi trabajo
aspira a ser un eslabón más en esa cadena, evaluando en la vida real el impacto
de esta estrategia sobre las hospitalizaciones en planta y en UCIP pediátrica.
Desde la mirada de la Enfermería, estas lecturas me
recuerdan que nuestra disciplina forma parte de pleno derecho de ese concepto
de ciencia. No nos limitamos a aplicar protocolos diseñados por otros: también
identificamos problemas de salud relevantes, planteamos preguntas de
investigación, diseñamos estudios observacionales, revisamos historias clínicas
y transformamos esos datos en conocimiento útil para la comunidad. Al final, la
pregunta “qué es ciencia” deja de ser algo abstracto y se convierte en una
cuestión muy concreta: cómo organizamos, validamos y compartimos la información
para mejorar la salud de los pacientes más vulnerables, en mi caso, los
lactantes frente al VRS y sobre todo supone para mí un reto ya que nosotras las
enfermeras aún no tenemos interiorizada la INVESTIGACIÓN como parte de nuestro
trabajo y desarrollo.
Buen trabajo! Sin duda que la enfermería es objeto de investigación científica, pero también de práctica protocolizada (pasa igual en ingeniería en derecho, etc., en casi cualquier disciplina práctica). Las dos actividades son posibles, ocurren y tienen su espacio, con sinergias, pero claramente diferenciadas.
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